La experiencia de trabajar en un crucero

Life on a cruise ship

Ya perdió la cuenta de cuántos países y ciudades conoce, pero tiene claro que Nueva Zelanda, Saint Marteen y Hawai son los lugares más hermosos que ha visitado. Los tres son islas, de las que destaca la naturaleza, el color del agua del mar y la comida; en el continente de Oceanía resalta la “inmensa” y desarrollada ciudad.

Sin embargo, ningún paraíso se compara con su lugar favorito. “No los comparo ni cambio por Costa Rica”, dice con total seguridad.

Ella es Kenisha White Watson, una tica de 38 años de edad, que a los 21 decidió sacrificar el estar cerca de su hijo, de cuatro años y dejarlo con su madre, para buscar un mejor futuro para todos, en un enorme hotel flotante. Limón, en el caribe costarricense, la vio nacer. Es una provincia rica en naturaleza, pero no en oportunidades de desarrollo.

Kenisha White Watson trabaja en cruceros desde el 2002.
Kenisha White Watson trabaja en cruceros desde el 2002.

En esta entrevista, una costarricense con 17 años de trabajar en un crucero me cuenta su experiencia de despertar cada día en un lugar del mundo diferente.

Desde el 2002 trabaja para la compañía Royal Caribbean. Empezó como cleaner, velando por la limpieza de cada rincón, y desde el 2005 es bartender. ¿Cómo es trabajar en un crucero? Su voz cambia para decir: “es una experiencia perfecta”.

“He logrado conocer gente de todas las nacionalidades y aprender a convivir, ya sea dentro del mismo dormitorio, en el mismo bar o restaurante. Una va apreciando más la vida, aprende a no quejarse tanto y a ser más tolerante, paciente y amorosa. Es una experiencia única”, dice.

Kenisha es bartender en uno de los barcos más grandes del mundo.
Kenisha es bartender en uno de los barcos más grandes del mundo.

Actualmente ella está de vacaciones en Costa Rica, se quedará dos meses antes de regresar a su casa, el Harmony of the Seas, que sale cada semana al Caribe, desde Fort Lauderdale, en Florida.

En ese mismo barco, pero en la ruta del Mar Mediterráneo, conocí a Kenisha. Estábamos en Europa, muy lejos de Centroamérica, pero ella lograba mostrar su calidez latina, atendiendo con profesionalismo a los clientes.

A su regreso a Estados Unidos, el crucero, con capacidad para más de 7.000 huéspedes y una tripulación de 2300 personas, nuevamente cambiará de ruta y ahora saldrá de Orlando, Florida.

En setiembre del 2016 conocimos a Kenisha en un crucero por el Mar Mediterráneo, en Europa.
En setiembre del 2016 conocimos a Kenisha en un crucero por el Mar Mediterráneo, en Europa.

¿Cómo es vivir en un Crucero?

Por siete meses, se trabaja los siete días de la semana, en jornadas de 10 horas diarias. En el caso de Kenisha, que es bartender, su horario varía, según el bar que le asignen; Harmony of the Seas tiene 23.

Al concluir el contrato de trabajo, se descansa durante dos meses y luego, si se renueva el contrato, empieza una nueva jornada de siete meses.

Cada semana, todo el staff recibe entrenamiento para atender al público y  manejar casos de emergencias que se presenten.

Ella recuerda una experiencia de hace siete años en Argentina, cuando el crucero salió del Río de la Plata y, por las fuertes corrientes, se movió tanto que quedó de lado, sin ningún resultado fatal, por fortuna.

“La gente lloraba porque pensaba que nos íbamos a volcar, entonces activamos el protocolo para calmar la situación de estrés de los huéspedes”, contó.

Cuando el barco llega a un puerto, el staff puede salir a conocer, a hacer sus llamadas y a comer. Kenisha aprovecha para buscar conexión de internet para comunicarse con sus hijos, hoy de 21 y 15 años, y demás familiares.

“¿Cómo hacen para que todo esté siempre perfecto, el trato, la comida, los servicios?”, le pregunto.

“Más que el entrenamiento que nos dan, es porque esta es una buena compañía, no sentimos la presión de trabajar. Es tan buena que la mayoría de la gente es feliz, uno hace lo que tiene que hacer”, me dice.

Esa libertad que siente Kenisha se refleja en que no hay una prohibición para que el staff hable o pida una fotografía a las personas famosas que van a descansar al barco. Esta costarricense guarda recuerdos de cuando conoció al actor Kelsey Grammer y a las actrices Kristen Bell y Whoopi Goldberg, o al boxeador ruso Sergey Kovalev.

Parte de la tripulación puede salir a conocer las ciudades cuando llegan a los puertos
Parte de la tripulación puede salir a conocer las ciudades cuando llegan a los puertos

En cuanto a puestos, para ascensos o cambios de labores, se debe aplicar y hacer exámenes relacionados con el nuevo cargo, y aprobar con una nota superior a 85.

En un camarote duermen dos personas, que deben procurar normas adecuadas de comportamiento. Por varios años, Kenisha compartió su habitación con mujeres de muchas nacionalidades, pero hoy la comparte con su futuro esposo, Francisco Calderón, un nicaragüense a quien conoció en el Crucero y con quien contraerá matrimonio a finales de este mes.

Perfección vrs Sacrificio

Pasar siete meses sin ver a sus seres queridos es difícil para los latinos, quienes ven la familia como una de sus prioridades. Kenisha me cuenta que
el reencuentro con sus seres queridos está cargado de emociones.

En ocasiones su llegada a casa es sorpresa; otras veces avisa y la reciben en el aeropuerto. Disfruta cada segundo con su gente, como si se tratara de una competencia con el tiempo para recuperar los meses en que no tuvo contacto con los suyos.

La partida es la más dolorosa. “A veces trato de no despedirme de amigos, me voy con tristeza porque eso significa alejarme de mis hijos, de mi familia. Luego, tardo un mes en recuperarme y acostumbrarme de nuevo al trabajo”, dice.

“Fui a trabajar afuera (de su país) para ahorrar dinero, cumplir mis metas y vivir mejor”. Su corazón se divide cuando le pregunto si volvería a hacer lo mismo si pudiera regresar el tiempo.

“Por la experiencia claro que sí, pero también hubiera preferido quedarme con mis hijos pequeños”.

Los sueños de Kenisha poco a poco se hacen palpables. Ya tiene un terreno y, en algunos meses, ella y su esposo empezarán a construir una casa en Limón.

Quizá ni ella misma hubiera creído, antes del 2002, que una entrevista en una agencia que reclutaba personal para cruceros, le iba a dar la llave para cumplir sus sueños, conocer el mundo y las culturas de sus compañeros de trabajo, pero sobre todo, inspirar a otras mujeres a fijarse metas, a cumplir sueños, a ser perseverantes y dueñas de su propia vida.

Harmony of the Seas tiene 23 bares. El horario de trabajo del personal depende del bar que le asignen.
Harmony of the Seas tiene 23 bares. El horario de trabajo del personal depende del bar que le asignen.

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